
Desde las 10pm hasta las 4am
Smart Bar
3730 N. Clark St. (A dos manzanas de Wrigley Field)
Chicago, IL 60613
Ticket info:
$5 toda la noche
www.smartbarchicago.com

La historia de las bibliotecas musicales, esas composiciones de música experimental para películas que vieron la luz en Francia, Italia y el Reino Unido entre la década de los 60 y principios de los 80, ha dejado un buen rastro de héroes olvidados. De todos esos compositores solitarios, tan solo uno ha logrado hacerse un hueco en el panorama musical actual. El viajero astral llamado Bernard Fevre emergió de las sombras cuando Richard D James reeditó en Rephlex Records su legendario LP de 1978 “Disco Club”, firmado como Black Devil. Una obra maestra analógica forjada en los suburbios de París junto a Jacky Giordano, otro músico de biblioteca, utilizando sintes, bucles de cinta y un batería. Los rumores no tardaron en llegar: ¿quién estaba detrás de ese disco, Luke Vibert o Giorgio Moroder? Fevre despejó todas las dudas cuando decidió seguir dando cuerda a sus temas de disco tenebroso en trabajos como “28 After”, “Black Devil In Dub” o “Eight Oh Eight”, además de la reedición parcial de otra rareza de biblioteca titulada “The Strange World”. Su directo, concebido en compañía del coleccionista de discos y experto en música concreta Gwen Jamois, explora las serpenteantes notas a pie de página de todos esos ganchos de disco demoníaco con la precisión obsesiva de un archivista.

Laurie "Appleblim" Osbourne empezó a calentar motores para su viaje por la autopista musical con proyectos como The Monsoon Bassoon, uno de los favoritos de NME en los primeros 90. Pero fue en la universidad, durante un curso de tecnología creativa, donde se encendió la chispa definitiva que le llevó a fundar Skull Disco, el mítico sello que dirigió junto a Shackleton entre 2005 y 2008. En las primeras sesiones de FWD>> y DMZ, Laurie y su pandilla eran siempre los primeros en llegar y los últimos en marcharse, y fueron precisamente los contactos que estableció en esas noches los que más adelante le proporcionaron un puesto en la oficina de Tempa Records. Desde entonces ha publicado temas profundos y envenenados en Skull Disco, Aus Music, y Ostgut Gut, ha puesto en marcha su propio sello, Apple Pips, y se ha encargado de propulsar un dubstep claramente emparentado con el techno desde Bristol, su ciudad natal y cuartel general, hasta Berlín y más allá. ¡Zoop!

Tanto si se trata de drum'n'bass, dubstep, future garage, o su nuevo y retorcido sonido techno, Cosmin TRG lleva años siendo el triturador de riddims más destacado de toda Rumania. Con material publicado en Hotflush, Hessle Audio, Tectonic, Tempa, Rush Hour y tantos otros sellos de primera línea, su buen nombre no ha parado de crecer. Después de que personajes como Martyn y Mary Anne Hobbs abogaran por sus dubs, y gente como Kalbata y L-Vis 1990 le pidiera remezclas, parece que ha llegado la hora de familiarizarse con su propia definición de "hitek house". El doble de presión, el doble de diversión!

Remezcló a Fabrice Lig y a Anthony "Shake" Shakir, arrasó en Sónar con su primer directo y acaparó las miradas de los sellos más respetables entre Rotterdam, Belfast y Mikrosector-50. Para Jack Hamill todo parece pan comido. Actualmente en plantilla en el legendario R&S, este chaval de 20 años del Úlster pasó de ser un telonero irlandés a dominar la galaxia del spacefunk en menos de doce meses. Armado con un arsenal de sintetizadores analógicos y magnetófonos de bobina polvorientos, este antiguo guitarra de heavy metal (y rapero de vocoder a media jornada) propone un viaje que arranca en el mundo subacuático de Drexciya para acabar en el cielo de la disco music. Y eso por no mencionar su pasión por las líneas de bajo orgánicas y saltarinas. La ópera espacial 3D empieza aquí.

Hombre de múltiples actividades y estilos, el talentoso y veterano productor Todd Osborn usa más alias que Jennifer Garner: en su faceta de jacker electrónico para Rephlex, de dub'n' bass como Soundmurderer, demoliendo el house con sus grooves a fuego lento como Osborne, o acelerando el ritmo como Starski & Clutch. En 2004, durante su charla en la Red Bull Music Academy, Todd explicó que el secreto detrás de sus beats sucios y granulados era un rastreador hexadecimal. Y esa misma aproximación personal y única a la música se refleja a la perfección en sus sesiones de DJ. Así que deja en blanco tu mente y prepárate para un viaje desde un punto en el tiempo antes de WJLB hasta un futuro oblicuo y fragmentado.


